LUCA
Luca es un pequeño
monstruo marino que con fascinación la vida encima de la superficie gracias a su nuevo amigo Alberto, con quien tendrán que esconder sus verdaderas identidades para sobrevivir entre los humanos.
Si digo que al final de la película ambos mundos se van a reconciliar no creo ni que se pueda considerar un spoiler, porque el argumento es así de previsible. Desde el momento en que aparece una figura maternal sobreprotectora que no deja que el protagonista salga al exterior, es fácil adivinar por donde irá la trama. Sin embargo, la película no deja de ser entretenida gracias a una buena combinación de humor y ternura, culminada con un potente y lacrimógeno final al más puro estilo Pixar.
Y si “Luca” consigue hacernos llorar aún sin un guion brillante ni original es porque el tema principal que se esconde bajo la superficie es lo que mejor funciona. Ese tema es el de la amistad. Más allá de monstruos marinos y pescadores, la historia llega al espectador porque muestra como un niño se agarra a sus amigos más cercanos y aprende de ellas para crecer hasta crear su propia personalidad. Un bonito viaje que todos hemos vivido de una u otra forma y que nos recuerda la importancia de la verdadera amistad.
Así, los personajes más interesantes de la película terminan siendo los amigos que hace Luca, Alberto y Giulia, incluso más que el propio protagonista, que puede parecer un tanto genérico, y, sobre todo, que el antagonista, excesivamente estereotipado y sin ningún rasgo interesante. Tampoco los padres de Luca tienen características memorables, ni en general ninguna parte del mundo acuático, al que no se le presta demasiada atención.

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